sábado, 13 de octubre de 2012

Sabías que llovía









 ¿Sabías que, en la tarde, cuando se podía sentir un poco de lluvia en el rostro, pensaba en ti? ¿Sabías que, mientras caminaba de regreso triste a casa, pensaba en ti? ¿Sabías que, aun ante la sonrisa de una niña, no podía dejar de llorar, porque aquella me hacía recordarte a ti? Sí, seguro lo sabías, porque tú, como nadie, me conoces, y sabes lo que paso, lo que vivo, aun cuando estoy sin ti.

Y ahora que sé que lo sabes, ahora que me he sentado a escribirte, ahora que no sé qué decirte, sigo pensando en ti. Y como no he logrado encontrar palabras, solo me queda dejar que los dedos hagan lo suyo sobre el teclado, a ver si ellos pueden ayudarme, ya que mi boca, mi lengua, mi voz, no pudieron cuando te tuvieron tan cerca, tan linda, con tantas ganas de verme reír.

Pero es que no podía, o tal vez sí, pero no sabía. No sabía reír recordando que ignoraba mi vida, desconocía lo que hacía y había hecho un día atrás. ¿Por qué molestarte? ¿Por qué llegar a irritarte? ¿Por qué esperar a no verte tranquila, apacible, asible? ¿Por qué elegir tu mirada esquiva y la mía? ¿Por qué preferir una desventura silente? ¿Por qué resignarme a no verte y pensarte desde casa? ¿Por qué no decirte algo a la cara?

Temo perder lo más grande que he ganado en la vida. Temo perderte hoy, mañana. Temo mirarte a los ojos y ya no encontrarme. Temo hacer que quieras dejarme. Temo que ya lo hayas querido. Temo mucho haberte perdido.

Pero, ¿sabes algo? Temo y te amo. Te quiero en mi vida, feliz, como una reina. Conserva mi corazón como tuyo, quédatelo para siempre, aunque ya no te pueda hacer sonreír, me aseguraré de entregarte lo que me queda, una vida con una esperanza: mirarte despertar una mañana de cumpleaños, saludarte con un beso, decirte que eres hermosa y que me alegra saber que la lluvia del inicio solo intentaba conjugarse entre lágrimas emocionadas, porque sabía que vendría, que este día llegaría.




[13.10.2012]

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