¿Sabías que, en la tarde, cuando se podía sentir un poco de lluvia en
el rostro, pensaba en ti? ¿Sabías que, mientras caminaba de regreso triste a
casa, pensaba en ti? ¿Sabías que, aun ante la sonrisa de una niña, no podía
dejar de llorar, porque aquella me hacía recordarte a ti? Sí, seguro lo sabías,
porque tú, como nadie, me conoces, y sabes lo que paso, lo que vivo, aun cuando
estoy sin ti.
Y ahora que sé que lo sabes, ahora que me he sentado a escribirte,
ahora que no sé qué decirte, sigo pensando en ti. Y como no he logrado
encontrar palabras, solo me queda dejar que los dedos hagan lo suyo sobre el
teclado, a ver si ellos pueden ayudarme, ya que mi boca, mi lengua, mi voz, no
pudieron cuando te tuvieron tan cerca, tan linda, con tantas ganas de verme
reír.
Pero es que no podía, o tal vez sí, pero no sabía. No sabía reír
recordando que ignoraba mi vida, desconocía lo que hacía y había hecho un día
atrás. ¿Por qué molestarte? ¿Por qué llegar a irritarte? ¿Por qué esperar a no
verte tranquila, apacible, asible? ¿Por qué elegir tu mirada esquiva y la mía?
¿Por qué preferir una desventura silente? ¿Por qué resignarme a no verte y
pensarte desde casa? ¿Por qué no decirte algo a la cara?
Temo perder lo más grande que he ganado en la vida. Temo perderte hoy,
mañana. Temo mirarte a los ojos y ya no encontrarme. Temo hacer que quieras
dejarme. Temo que ya lo hayas querido. Temo mucho haberte perdido.
Pero, ¿sabes algo? Temo y te amo. Te quiero en mi vida, feliz, como una
reina. Conserva mi corazón como tuyo, quédatelo para siempre, aunque ya no te
pueda hacer sonreír, me aseguraré de entregarte lo que me queda, una vida con
una esperanza: mirarte despertar una mañana de cumpleaños, saludarte con un
beso, decirte que eres hermosa y que me alegra saber que la lluvia del inicio
solo intentaba conjugarse entre lágrimas emocionadas, porque sabía que vendría,
que este día llegaría.
[13.10.2012]
