lunes, 11 de julio de 2011

Pasos mojados





¿Qué es lo que pienso en invierno? Usualmente en encontrarme con ella. ¿Acaso eso mismo no lo pienso en verano? No.

La verdad, podría haber dado una respuesta afirmativa a la segunda pregunta, pero no me interesa ser deshonesto en este momento. Lógicamente, en verano también quiero estar con ella, pero no tanto como en invierno, porque el sol no se compara con la lluvia, mucho menos cuando ésta cae junto con la tarde y me sorprende en una calle desierta.

¿Acaso no se han encontrado nunca en esa situación? A mí me pasó hoy. Y un par de días más durante la semana.

La primera vez fue la más especial, quizás, por lo inesperada de la lluvia, por su constancia, por sus delicadas, finas, estilizadas gotas de agua, que acariciaban mis mejillas, mi frente descubierta.

Ese día caminé con la ropa húmeda, tentando un resfriado, cerca de una hora. Llevaba prisa, pero iba sin apuro, porque mientras mis zapatos resonaban en los breves espejos sobre la vereda, pensaba en cómo sería caminar con ella bajo esas mismas circunstancias.

Y cuando imaginé esa situación, qué difícil se me hizo dejar de hacerlo. Qué difícil y qué feliz.

Ella me abrazaba y yo a ella. Ambos en silencio, pero un silencio cómplice en nuestra idea de conservar en el recuerdo cada aspecto del paseo. De vez en cuando un beso, una mirada de ternura. También una sonrisa, mas no una palabra que la estimule, porque una sonrisa genuina, en ese momento, no necesitaba frases, solo el simple hecho de la lluvia y su compañía.

Lo mismo imaginé al día siguiente y de igual manera hoy, cuando al regresar a casa la lluvia me encontró andando solo.

¿Por qué debo estar solo? ¿Por qué solo tengo que imaginarte conmigo? ¿Por qué, cuando por fin te encuentro, te pierdo tan rápido?

Es cierto, ya no caminaba, estaba sentado frente a una pantalla. Así como estoy ahora, queriendo decirte muchas cosas, las mismas que ya sabes, pero que me encanta repetirte. Afuera está lloviendo, y no sabes cuánto te quiero aquí conmigo. Te parece si te invito a oír la lluvia, la próxima vez, digo. Y así, en una noche como esta, no tenga que decir: "Ese día debió llover", porque ya lo habré vivido contigo.



[10.07.11]

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